jueves, 20 de agosto de 2020

Vivienda Social

 La vivienda es un derecho fundamental reconocido universalmente desde hace más de un cuarto de siglo. Ella es un lugar permanente y seguro que merece toda persona, donde pueda recogerse junto a su familia, recuperarse física y emocionalmente del trabajo diario y salir cotidianamente rehabilitado para ganarse el sostén de los suyos y de sí mismo. Es un refugio familiar donde se obtiene comprensión, energía, aliento, optimismo para vivir y entregarse positivamente a la sociedad a que se pertenece. Es una pequeña porción de territorio donde se reconoce exclusividad de uso. 

En afán de equidad, la sociedad debe adoptar el compromiso de asegurar que cada ciudadano tenga acceso a lo menos a un sitio con protección climática e higiene. 

Ella ha sido objeto de una creciente preocupación social e institucional en nuestro país, manifestada con una profusa legislación y una muy variada experiencia habitacional. 

Sin embargo, ya es conveniente hacer un balance de lo realizado, comparar ventajas y desventajas, investigar los mejores procedimientos de cada línea experimentada y decidir las opciones más lógicas, racionales y eficientemente acertadas.

A través de la historia la experiencia habitacional del país ha intentado despertar el interés de todos los agentes que les corresponde participar en el proceso; desde el usuario, como familia o agrupación, la empresa privada en los aspectos financieros, productivos y de compraventa; los profesionales con sus distintas especialidades; al Estado con su aparato técnico, político y financiero. La vivienda no sólo es un bien material, objeto transable y de consumo; sino que principalmente es una manifestación de la vida que absorbe y elimina materia, se relaciona con su entorno, proyecta un carácter y una imagen que evoluciona en el tiempo. Además, está sometida a una ley de crecimiento, transformación, declinación y extinción. Es decir, que no podemos entender la vivienda como un objeto estático, sino que es un sistema y además un proceso; es en síntesis, una forma de vida que busca permanentemente la armonía y equilibrio estético y físico.

Ahora, el concepto de vivienda social que incluye todos los valores señalados anteriormente, está referida a los sectores de la población más desposeídos y con situación socioeconómica más precaria. Esta última cualidad afecta y compromete los niveles más profundos del sentimiento y de la conciencia, impulsando a la sociedad a dar una respuesta y solución integral y definitiva, intentando superar todos los obstáculos provenientes de los servicios y errores humanos.

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